El rugby se reafirma como herramienta de reinserción

Foto Inés Morencia: Los jugadores de El Salvador Regional posan en el campo del Centro Penitenciario de Valladolid tras el encuentro con el que se ha cerrado la quinta temporada del proyecto ‘In Contraria Ducet’

Los usuarios del proyecto ‘In Contraria Ducet’ del Centro Penitenciario de Valladolid han disputado un partido fin de temporada ante varios jugadores de El Salvador

El rugby ha vuelto a reafirmarse como perfecta herramienta para la reinserción, la integración y la normalización, gracias al proyecto llevado a cabo por el Club de Rugby El Salvador en colaboración con Cáritas Diocesana de Valladolid en el Centro Penitenciario vallisoletano, ubicado en Villanubla, que se ha convertido en un elemento transformador para los usuarios del mismo, tal y como algunos de ellos han reconocido, durante las cinco temporadas que lleva en funcionamiento.

Varios jugadores del equipo regional del Chami, junto a otros voluntarios, han disputado el partido de fin de temporada, en el que el conjunto blanquinegro -local- terminó empatando a ocho ensayos ante los visitantes, de azul turquesa, remontando un 4-1 inicial, para situarse con un 4-5, merced a la notable mejora de los usuarios del centro penitenciario, que fueron adquiriendo confianza poco a poco.

Pero, en este caso, y más que nunca, el resultado es algo anecdótico, ya que lo más importante de este proyecto, capitaneado por Florentino Fraile y Cristina Alonso, que han entrenado a los novatos rugbiers en Villanubla durante todo el año, es que cambia la forma de ver la vida de sus participantes, a través de los valores inherentes al deporte del oval.

El director del Centro Penitenciario de Valladolid, Carlos Blanco, ha afirmado que “el deporte es el mejor coadyuvante para el objetivo de reinserción, y si al deporte le sumas los valores del rugby en general, y los de El Salvador en particular, añadiendo a esa ecuación la calidad humana de los voluntarios que dedican su tiempo y su esfuerzo a impulsar este proyecto, la satisfacción es completa”.

Uno de los usuarios del proyecto, Musa, de origen marroquí pero asentado en España desde hace 21 años, ocho de ellos en Valladolid, ha reconocido que es “impresionante” vivir esta experiencia -que se añade a su participación en el I Torneo Nacional Penitenciario de rugby, disputado hace unos días en Madrid-, y haber aprendido “muchos valores” que le han permitido ver la realidad desde otro prisma.

“He trabajado en equipo, lo que no había hecho antes nunca, puesto que lo hacía solo, y cuando salgo al campo me siento como un niño pequeño. Los días de entramiento son los únicos en los que me lo paso bien, y tras los que puedo dormir bien”, ha explicado Musa.

En el caso de ‘Willow’, también usuario del proyecto, el rugby se ha convertido en una vía para mejorar y desarrollarse personalmente porque, gracias a la “constancia y la paciencia” que le ha proporcionado este deporte, ha podido, no solo terminar el Bachillerato, sino también comenzar a cursar la carrera de Psicología. No ha podido jugar esta vez, porque se lesionó en uno de los entrenamientos, pero ha animado a sus compañeros y ha compartido su alegría.

El monitor deportivo del centro, Pedro Velasco, ha asegurado que, aunque al principio cuesta que los usuarios practiquen rugby, porque “a veces les da miedo”, todos los que se quedan “se enganchan a él, porque se hace grupo, se fomenta el compañerismo y les iguala a todos, aunque sean de módulos diferentes, porque el respeto es el valor que se impone de manera natural”. “Algunos, cuando salen al campo, se transforman totalmente” y eso luego se acaba extrapolando en su día a día en el centro, lo cual supone un beneficio para todos.

Tras el encuentro, los dos equipos disfrutaron en las instalaciones deportivas del Centro Penitenciario de Valladolid del tradicional tercer tiempo, en el que los jugadores de ambos equipos se despidieron entre abrazos, con un enorme agradecimiento por parte de los usuarios del proyecto ‘In Contraria Ducet’ a voluntarios y jugadores de El Salvador y a los colaboradores de Cáritas Diocesana, a la espera de que, tras el verano, dé comienzo la sexta temporada de esta iniciativa.

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