EL PODER DEL RUGBY PARA CAMBIAR VIDAS EN TODO EL MUNDO

El argentino Sebastián Perasso compartió sus vivencias en el rugby penitenciario con el equipo de Villanubla El Salvador y ofreció una charla sobre los valores del rugby dentro y fuera del campo

No cabe ninguna duda respecto a que el rugby es una gran herramienta para la inclusión, la integración y la reinserción. Hay numerosos ejemplos que lo constatan, acciones de diferentes clubes del mundo que permiten cambiar vidas, dar segundas oportunidades y ofrecer una visión diferente del día a día a través de los valores que transmite el deporte del oval.

El exjugador, autor de varios libros sobre el rugby y embajador del proyecto “Espartanos” de rugby penitenciario, Sebastián Perasso, ha podido comprobarlo, de primera mano, no solo en su país, Argentina, sino en muchos otros lugares, y ha transmitido esa poderosa influencia de los valores del rugby, primero, a los participantes de “In contraria, ducet” del Centro Penitenciario de Valladolid y, posteriormente, a los que acudieron a escuchar su charla en la Casa del Deporte, que contó con un nutrido número de oyentes, entre los que se incluyeron la directora de dicho Centro Penitenciario, Nuria San José, y el subdirector, Miguel García Porrero, además de directivos del club blanquinegro, voluntarios y aficionados al rugby.

Perasso aseguró que “el rugby es una escuela de valores como la generosidad; la humildad; el respeto hacia uno mismo, los compañeros, el rival, el árbitro y las cosas que rodean a cada uno en su vida diaria; de espíritu de sacrificio, y de trabajo en equipo”. “Tiene un código de conducta no escrito que va de generación en generación, y que comenzó hace más de 200 años, cuando se inició su práctica, que ahora se extiende a 121 países”, añadió.

Los participantes del proyecto que inició la Fundación Club de Rugby El Salvador hace ocho años, y que engloba a mujeres y hombres, escucharon atentamente a Perasso, quien insistió en que el deporte del oval “permite entrenar las dificultades y la voluntad, el no bajar los brazos aunque haya adversidades, porque no hay equipos invencibles, pero sí indestructibles, cuando partido se convierte en una lección aprendida y se sigue luchando hasta el final”.

En este sentido, advirtió que “nada se consigue fácilmente, y menos solos”, de ahí que el rugby sea el deporte con mayor número de jugadores en el campo -quince-, solo superado por el fútbol australiano -18-, si bien este solo se juega en un territorio, mientras que el rugby llega a un nutrido número de países, ya que su integración total se convierte en un ejemplo a seguir.

“Porque no es lo mismo jugar en equipo, que como un equipo. En el rugby, se enaltece el nosotros para resignar el yo, tanto en hombres como en mujeres, que han ido adquiriendo mayor protagonismo y ya hay más de dos millones de jugadoras en el mundo, aunque es necesario seguir rompiendo barreras y eliminando prejuicios”, detalló.

De manera especial en lo que se refiere al rugby inclusivo y rugby penitenciario, para lo que es fundamental que todos remen en la misma dirección y se empiecen a ver de una manera positiva, sin etiquetas, “pensando en grande, pero actuando en pequeño”, porque humildad y ambición no son incompatibles, y menos aún en este tipo de iniciativas, que lo que buscan es ofrecer recursos, de la mano de este deporte, a personas que no han tenido una vida fácil.

E hizo hincapié en que “el 70% de los presos que salen en libertad, en Argentina, reinciden, mientras que esta cifra se ha reducido al 5% tras participar estos en el proyecto Espartanos, gracias al rugby, a la espiritualidad, la formación y la posibilidad de que se reintegren a la sociedad facilitándoles su acceso al mercado laboral”. Este aspecto reafirma la apuesta de El Salvador en ese proyecto de rugby penitenciario, que cuenta con el apoyo y la colaboración de Cáritas, y del Centro ubicado en Villanubla, en el que todas las semanas se realizan entrenamientos con los hombres y mujeres que se encuentran allí, para contribuir a su crecimiento personal de la mano del deporte, de sus valores, y de la posibilidad de optar a un puesto de trabajo al cumplir su deuda con la sociedad.

Y por eso, Perasso dejó claro que “un club no es sus resultados deportivos, sino sus valores, los vínculos que logra forjar, las personas que lo conforman y el impacto que genera en su comunidad”, como está sucediendo con los integrantes del proyecto “In contraria, ducet”, que están deseando que llegue el día de entrenamiento para aprender y crecer un poco más, para sentirse parte de una familia que está unida por un sentimiento de agradecimiento a unos colores, a unas personas que se han volcado para que El Salvador sea un referente en el ámbito social, como el responsable de esta iniciativa, Florentino Fraile.

Tras el correspondiente partidillo con el que se finalizan las sesiones en las instalaciones de Villanubla, Perasso, hijo del que fuera seleccionador de “Los Pumas, ofreció una charla en la Casa del Deporte para explicar todos estos aspectos del rugby, centrándose en esa parte integradora e inclusiva, pero sin olvidar el resto de valores intrínsecos a este deporte, que son los que le hacen especial, y tradiciones como el habitual tercer tiempo, en el que se sellan lazos de amistad indisolubles, independientemente del lugar y del equipo en el que cada uno juegue. Una completa jornada, en definitiva, para ensalzar el poder del rugby como elemento de transformación y desarrollo personal y social, dentro y fuera del terreno de juego.

Iniciativa incluida en el ámbito del Proyecto “Generación Rugby” cofinanciado por la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León.

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